martes, junio 06, 2006

Internet y la fractura digital

Que el mundo cada vez avanza más rápido es algo que no le sorprende a nadie. Para algunas generaciones anteriores seguro que a peor. Al fin y al cabo, el hombre siempre piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor. Para la "juventud" probablemente todo es increíble. La mezcla de novedad y consumismo se convierte en una "tecnoadrenalina" semejante a la que nos inyecta la caída en picado de una montaña rusa.
Es obvio que todo ha cambiado bastante en poco tiempo. A mediados de los '80 había tres mundos: el rico, el socialista y el pobre. La caída del muro de Berlín y de la URSS trajo la integración y la globalización, así como la prevalecencia de un único sistema social, cultural y económico válido, el de los ricos.
No obstante, sólo hay un 15% de acomodados, frente a un 85% de no tan acomodados. A mediados de los '90, Bill Gates, Microsoft, IBM, HP, Toshiba, todos se pusieron de acuerdo en demostrarnos que, realmente, el límite evolutivo de la tecnología estaba todavía muy lejos. Por desgracia para algunos tenían razón y creo que esto ha traído muchas cosas buenas y malas, pero, sobre todo, muchos cambios. Tanto en la vida diaria como en otras cosas en las que no caemos -por ejemplo, la ruptura familiar debido al alto consumo de un producto "individual" como es Internet-.
Pero todos estos cambios no se centran en la temática que quiero abordar: los medios de comunicación. Por supuesto, la tecnificación e informatización de las costumbres han traído consigo un cambio en que las personas consumimos todo tipo de productos y los medios son, al fin y al cabo, productos.
Cada vez las personas tienen menos tiempo y menos ganas de consumir productos tan perecederos como los periódicos y es que no hay nada más viejo que el periódico de ayer. En cuanto a la TV y la radio, su forma de afrontar internet es completamente diferente. La TV sigue siendo el máximo exponente del relax y del ocio: sentarse después de cenar en el sofá a ver la película o serie favorita es, de momento, algo de lo que todo el mundo quiere disfrutar. Por otro lado, la radio es un complemento. Algo que nos acompaña mientras estamos en el ordenador, o conduciendo o hablando con los amigos o haciendo cualquier cosa.
Sin embargo, como ya hemos dicho, el principal afectado por el aumento del ritmo de vida ha sido la prensa tradicional. Muchos periódicos han optado por el volcado de sus datos. Lo cual, si lo unimos a que hasta hace poco unos cuantos eran de pago en la red, sonaba a que no iban a tener mucho éxito. Otros han decidido hacer una edición paralela. Actualizan de continuo la versión impresa. Finalmente, unos pocos han nacido por y para internet. Lo que en un principio parecía un imposible ahora resulta ser algo cotidiano. Mientras trabajo me conecto al ordenador y me leo mi periódico favorito o, mejor aún, con la barra google doy a mi botón RSS y recibo las noticias o los titulares que más me interesan de cada periódico por secciones.
Hasta ahí todo me parece un avance. El único retroceso que veo lo noto en los blogs. Puede parecer algo increíble, sobre todo porque me estoy tirando piedras a mi propio tejado. No obstante, he leído unos cuantos blogs de personas relacionadas con periódicos (20 minutos tiene unos cuantos) que no son periodistas pero que informan como si lo fueran. De hecho, la publicidad de algunos medios reza que "todos podemos ser periodistas". Sinceramente, creo que no. No, porque no sólo no es justo -no todos podemos ser neurocirujanos, por lo menos por el bien del paciente- y porque todo en esta vida requiere una mínima preparación.
Aunque escribir no sea algo que tenga mucha complicación, ya que tan sólo es plasmar en un papel lo que pensamos, informar, tratar la información, ordenarla y hacer legible, sí lo es. Creedme, he pasado cuatro años en una facultad. Uno más realizando un doctorado y, al llegar a la sección de economía de un periódico me dí cuenta de que escribir no es tan fácil como soltar opiniones en un trozo de papel o en un cachito de la web.
Por eso creo que es importante que nos abracemos a los nuevos medios y a las posibilidades que nos brindan las tecnologías. Es fundamental. Sin embargo, todavía es más importante que nos cuidemos del intrusismo y que nos cuidemos de no aislar a todo el resto del mundo.
El cerebro humano nos da un sinfín de posibilidades que la Historia nos ha demostrado que pueden ser trampas. Estamos ante la posibilidad de crear puentes definitivos entre todos los rincones del Mundo, esperemos no estar aumentando la fractura, la fractura digital.