sábado, mayo 13, 2006

Pupurrí político

De vez en cuando, muy de vez en cuando, escuchamos alguna noticia de interés. Tandas de negociaciones por un proceso de paz, elecciones primarias -un ejemplo, normalmente poco transparente, de democracia dentro de un sistema tan jerárquico como un partido político-, una inauguración que no tiene que ver con votos electorales o simplemente, no oímos nada. Ni bueno ni malo. Eso puede significar tres cosas: que los políticos están "trabajando"; que los políticos no están haciendo nada o que los políticos están robando.
Sin embargo, algunas veces, la política nos demuestra lo caraduras que pueden ser las personas. Está claro que el trabajo de un político no siempre es fácil y que, como en casi todas las profesiones, el trabajo duro, el que está en la sombra y no sale en las primeras planas, suele ser el que llevan a cabo personas anónimas. Para que Zapatero, Ibarretxe, Rajoy, Otegi o cualquier otro estén donde están, cobrando lo que cobran, con la reputación -mejor o peor, pero reputación- que tienen, hay muchas personas que se parten la cara a diario.
Además, está claro que los sueldos de los Diputados y Senadores españoles triplican los de cualquier obrero medio. Por eso ayer, mientras veía el Teleberri comiendo, no salía de mi asombro al ver la repetición "de la jugada" llevada a cabo por (ciertos, me abstengo de generalizar, aunque me cueste mucho) miembros del Partido Popular. Los de siempre.
Cierto dicho reza que los que no conocen la historia están condenados a repetirla y, por desgracia, la memoria política e histórica tanto reciente como lejana, no son el plato fuerte de algunos neofranquistas populares que sientan sus cargos en las Cámaras.
Creo que todos recordamos cuando los actores (en un acto que para mí sobró) denotaron el rechazo de todo un gremio a un enfrentamiento armado. También hace poco que Zaplana, recién ascendido a pez gordo popular criticaba a los socialistas por "pasarse más tiempo en la calle que en los despachos" -poco después de la manifestación contra la LOGSE que fue impulsada, en parte, por las juventudes de IU y el propio PSOE.
Ahora aparecen con esposas en el Senado porque han arrestado erróneamente a dos militantes populares. ¡Qué pronto se olvidan de las Garzonadas y las Marlaskadas! Ahora se quejan de falta de responsabilidades políticas, cuando una decisión de su guía espiritual, José María Aznar, provocó casi 200 muertos. Nadie dimitió. Incluso pidieron un atraso de las elecciones.
Qué fácil se olvidan de una catástrofe ecológica como la del Prestige, cuando los "hilillos" inundaron todo el Cantábrico y medio Portugal. Esos mismos hilillos que llevaron a Rajoy (menos mal que es gallego, cómo se preocupa por su tierra) a pugnar por la Moncloa.

La historia de siempre
Pero ese mismo refrán se le puede aplicar también a ERC. Cuando se convirtieron en la "llave" para el Gobierno de Catalunya, se encontraron con la disyuntiva: izquierda o Catalunya. Durante décadas esta ha sido la elección de muchos nacionalistas de izquierdas y de una pugna que trajo la victoria al franquismo. En la Guerra Civil los republicanos no se pusieron de acuerdo entre si eran de izquierdas (socialistas, comunistas), anarquistas, republicanos a secas, nacionalistas o lo que fuese. La historia a demostrado que cada oveja va a su redil en cuanto puede. Sin duda. Y por eso, ERC se equivocó al no pactar con CiU. Les guste o no. Sean más de izquierdas o de derechas. Sean monárquicos o republicanos. Sean lo que sean, son políticamente "hermanos" y tienen un mismo fin: Catalunya.
Maragall, el PSC, el PPC, Piqué y quien sea han demostrado que tienen otro fin: renovar cargo y que sus "parientes", aunque sean más lejanos que en Euskadi, están en Madrid.
Esperemos que escarmienten para la próxima.