martes, marzo 21, 2006

Medallas para unos y otros

Es curioso ver el ansia de protagonismo que tenemos las personas. En todas las facetas de nuestra vida. Desde la más sencilla (nacer, sobrevivir, reproducirse y morir) hasta la más compleja: la organización social. Llevo bastante tiempo fijándome en esto. Exactamente desde que acompañé a mi novia a comprarse ropa para una gala de licenciatura. Me llamó mucho la atención el comportamiento de dos personas que estaban en el vestuario contiguo. También chica y chico. Ella vió una prenda. Le gustó. Se la probó. La convenció y... se decidió pues era barata. Sin embargo, a pesar de que su pareja de compras le dio la razón de que le quedaba bien, la disuadió porque "es el mismo modelo que tiene menganita, ¿no te acuerdas? ¿cómo vais a ir las dos igual?".
Entonces me fije que nos gusta (por lo menos por aquí, que tenemos fama de ser muy fanfarrones) dejar claro que somos diferentes, precisamente en la sociedad más estandarizada de la historia: yo no soy de Cruces, soy de Bilbao; mi coche y el tuyo son iguales, pero el mío tiene 20 CV más que el tuyo; tu casa y la mía tienen los mismos metros cuadrado, pero yo pagué 10 millones más (esta frase me dejó de piedra cuando la oí, ¿cómo es posible que alguien se sienta orgulloso de pagar más que el de al lado?)
Supongo que ha de ser como el instinto de liderazgo en las manadas de lobos. El que más tiene más vale. Simplemente, capitalismo.
El grave problema que tiene esto es que las personas somos seres sociales y, como tales, conformamos una clase política (que, sinceramente, creo que Arturo Pérez-Reverte tiene razón cuando dice que "los políticos son reflejo de su sociedad") y, sobre todo, una conciencia comunitaria.
No es de extrañar, por tanto, que las ONGs se quejen de que no se crean sistemas de depuración de agua en el tercer mundo, porque "los políticos no acuden a inaugurar obras poco vistosas en las que se llenan de barro" (con Franco esto no pasaba). Que las obras sólo se den en época electoral en la mayoría de los lugares (creo que Bilbao y Madrid son la excepción, aquí la población tiene la oportunidad de hacer prácticas de ingeniería de caminos, arquitectura e ingeniería industrial a pie de calle...) o, más aún, que los políticos no tengan el mínimo problema en decir la burrada más grande protegidos por la inmunidad parlamentaria.
Debe ser algo así como lo que dijo Warhol: "todo el mundo tiene derecho a sus 5 minutos de fama".
Pero, sinceramente, en condiciones normales (apartando casos extremos como Bush, Aznar, o la extrema izquierda, me da igual de aquí que de allí) eso no es lo preocupante. Lo grave es la idea social que se da. Esto provoca los estereotipos y, por desgracia, la desvirtuación total de la realidad.
No es raro oír a gente criticar las colas de Osakidetza y la Seguridad Social en general... sin darse cuenta de que en otros paises, EEUU, por ejemplo, 50 millones de personas se moriría por esperar en esa cola. También nos colgamos la medalla de "en Europa" tenemos una educación mucho mejor que la que tienen otros países como EEUU (me resulta muy curioso, y no creo que sea proamericano, que la sociedad europea vea en EEUU su gran ogro, sin pensar que lo tiene mucho más cerca: en su casa), hasta que sale a la palestra el estudio PISA.
En 2000 la UE se propuso colocar 12 universidades continentales (Oxford y Cambridge ya estaban) entre las 20 primeras del mundo. Para ello rediseñó todo el sistema educativo. Al final de la primera fase del proyecto el resultado es espectacular: ¡NINGUNA! 17 son estadounidenses, 2 británicas y 1 japonesa.
Discutiendo recientemente de esto con un compañero me explicó: "la buena universidad en Estados Unidos es privada, la pública es residual, por ello están en esa situación". Eso me llevó a investigar sobre el tema y mi conclusión fue doble y muy grave. Por un lado, en EEUU existe la posibilidad de recibir becas TOTALES (no créditos estudiantiles tipo Deusto) por más de 120 cualidades (desde deporte, hasta saber hacer excepcionalmente bien algo -ajedrez, escribir, leer, dones sociales o para las ciencias-) y de ello se aprovechan el 21% de los estudiantes. Yo conozco un caso de un alumno que pasó por la Facultad de Física de la UPV, de allí a la de astrofísica de La Laguna, en Tenerife y que ahora es profesor de la Universidad de Michigan. Por otro lado la educación pública (totalmente pública, desde los libros hasta el transporte, pasando por cuantiosas subvenciones -hasta el 70% del coste- de la alimentación de los niños) ocupa el 98% del espectro hasta el bachillerato. Esto da una media de 15 años para que los padres puedan ahorrar para enviar a sus hijos a la universidad. Aquí, en el Estado, te gasta el dinero de pequeño y en la universidad, porque, seamos sinceros, el salto entre la pública y la privada, sigue siendo más que evidente.
La última medalla que me llama la atención es la de que Europa es keynesiana y tradicionalmente de solidaria.
Creo que con sólo nombrar la ley Villepin para los jóvenes menores de 26 años en su primer contrato profesional me vale para decir que, por desgracia, el hueco entre las cosas malas de todos los países tiende a estrecharse: será la globalización: capitalismo para todos.
No soy demasiado creyente, pero creo que la parábola de la paja y la columna en el ojo tenían más de premonición que de parábola.

1 Comments:

At miércoles, marzo 22, 2006 10:44:00 a. m., Anonymous Lectora indignada said...

Tienes mucha razon en lo que dices la verdad.. Sobre todo me ha llamau la atención lo de las becas totales de EEUU. Mientras que allí a la hora de concederte ayudas te valoran por un monton de cualidades, en Deusto, si quieres pasar al 2º ciclo de carrera y solicitas una beca, lo único que te ofrecen es un crédito estudiantil en el que te piden que cumplas un monton de requisitos para empezar a pensarse si estudian o no tu caso!! Es algo como: "abstenerse personas con cuenta corriente menor a 6 digitos" (y hablo de euros, no de pesetas). En fin, así nos va..

 

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