sábado, marzo 11, 2006

El triunfo de la palabra


Antes de comenzar, una pregunta: ¿Preferirías un médico que te coja de la mano mientras te mueres o uno que te ignore mientras mejoras? Aunque creo que lo peor sería uno que te ignore mientras te mueres... Gregory House

Hacía mucho que la TV no me hacía "disfrutar". Eso me había empujado a otros medios de ocio: la lectura (más cantidad de lo habitual, lo cual lo agradezco), los juegos de ordenador (mis ojos lo agradecen un poco menos), internet (como este blog), etc. Mi consumo de la "caja tonta" ha girado siempre en torno a las series: Friends marca una etapa en mi vida televisiva; los Simpson demuestran que se puede hacer productos de animación para niños un poco "piezas"; y otras míticas de cuando era más pequeño, como "El equipo A", "El coche fantástico" -¿tendrá KITT que ver con mi obsesión con los coches?- y un largo etc.

Normalmente me atraen las series que me dicen algo. El humos de Chandler Bing, o las reflexiones de Homer. Quizás por ello siempre he consumido teleseries detectivescas como "Las calles de San Francisco", "Se ha escrito un crimen", "Monk", "CSI NY" -no comulgo con ver muchas tripas como en Miami y Las Vegas- y un largo etcétera. Me gusta que los guionistas jueguen con el lenguaje y me hagan pensar. Que usen frases hechas y que me demuestren que están más allá del chiste fácil -por eso creo que "Joey" se quedará para mi en un baúl de nostalgia para cuando quiten definitivamente Friends".
Precisamente por eso, cada vez me gustan menos series como "7 vidas", "Aida" o -perdonadme la expresión- las infumables producciones españolas de los últimos años desde "Aquí no hay quién viva" o, mayormente, los "Serrano".
Chiste fácil. Burradas soeces. Politiqueos baratos y "retratos robot" de la sociedad española: todos somos analfabetos, pero tenemos un negocio, o un portero en casa, o, mejor aún, como en "Médico de familia", un chalet en las afueras de Madrid, dos monovolúmenes y chacha. -Por cierto, esto casi se repite en los "Serrano", en "Mis adorables vecinos" y un largo etc. (¿No será que queremos ver en la TV lo que no podemos tener?). Se hace una imitación muy barata a un modelo de vida que es válido en EEUU, donde un coche vale de media un 25% menos que en España y un chalet en las afueras de Chicago, por poner un ejemplo que conozco de primera mano, raras veces pasa de los 66.000€.
No obstante, había oído grandes referencias de una serie de "Cuatro" -que parece que a base de recoger series de su Digital Plus, comienza a remontar el vuelo en el prime time nocturno-. Me las dijo mi madre (ella ya la veía en la Fox) y las oía en la calle de camino al trabajo y a la Facultad. Hay un médico allá por Manhattan que no tiene pelos en la lengua.
Que le gusta investigar a sus pacientes cual Sherlock Holmes -en el que se han inspirado según los creadores- y que le gusta enseñar a sus espectadores que la sabiduría es práctica -el listo ya no tiene por qué ser el apaleado de un sitio-.
Por eso, el pasado martes me pasé por la consulta del Doctor House. Me quedé obnubilado. Los capítulos son rápidos. Tienen continuos giros. Están bien documentados y saben disfrutar de la tecnología para hacer más creíble el argumento -sigue el ejemplo de CSI pero sin llegar a ser demasiado escatológicos-. El papel de Hugh Laurie es, sinceramente, de Oscar, y no me extraña que esté considerada por el American Film Institute (AFI) entre las diez mejores series que se emiten en la actualidad.
Pero, ¿cómo podemos conseguir algo así? Mantiendo la misma estructura que las grandes producciones. ¿Por dónde empieza eso? Por el productor: Bryan Singer, director de X-Men, Sospechosos habituales y Superman Returns. Un equipo de guionistas del nivel del de la Fox y, sobre todo -y como en todas las series americanas- un director de fotografía de escándalo -¿por qué las series españolas no invierten en esto como deberían?-.
No quiero liarme más. No quiero parecer un vendedor de Digital Plus o de la Fox. Simplemente os hago una recomendación a los que lleguéis todavía más tarde que yo: el martes a las 22:00 en Cuatro os dan, por fin, un ejemplo de cómo una palabra vale más que mil imágenes. Por cierto, os recomiendo la web oficial de house y, si el inglés os es incómodo, la de Cuatro, que tampoco está mal.