domingo, febrero 26, 2006

Maldito transporte público...


Hasta ahora he procurado escribir en este blog con una doble función: adentrarme en las nuevas facetas del "autoperiodismo" digital -además de convertirlo en un modo más de hacer mi hobby, escribir- y tratar temas que me parecían medianamente interesantes. Creo que todavía no he escrito nunca, ni en mis prácticas en El Correo, ni en mis trabajos, ni en este blog con el fin de convencer a nadie de nada. Simplemente, intento informar y dar mi punto de vista a modo de editorial.
No obstante, últimamente me he visto en la necesidad de poner el grito en el cielo sobre una faceta muy autoaplaudida por las instituciones públicas: el transporte público.
Actualmente, en Bizkaia, disfrutamos de un Consorcio que todos conocemos por sus famosas tarjetas "Creditrans". Unifica medios de todo tipo: desde el único puente transbordador, hasta el metro, muy variadas compañías de autobuses, funiculares, se oye que próximamente la red de Renfe, etc...
Se felicitan a diario por los millones de pasajeros que cada año se suben al metro (realmente he de darles mi enhorabuena por la seguridad y limpieza de este transporte ecológico donde los haya), o por el gran impacto que tiene en el turismo el eiffeliano invento de Alberto Palacios. Sin embargo creo que me siento en la obligación de poner el grito en el cielo como ciudadano de la Margen Izquierda que soy.
Durante años he querido pensar que la gran diferencia del nivel de vida entre la Margen Izquierda y Derecha de nuestro Ibaizabal (me sigue sonando mucho mejor decir Nervión) se basaban en razones históricas, pero que las instituciones hacían algo para intentar paliar estas diferencias endémicas.
No obstante me da que politiqueos baratos no sólo estancan esto, sino que, además, lo maximizan.
Últimamente, y por motivos personales me veo obligado a ir bastante a Barakaldo por las noches. Normalmente comienzo mi vuelta a casa hacia las 1 o las 2 de la madrugada. Comprendo "perfectamente" que entre semana, durante los días laborables, ciertos servicios públicos opten por irse pronto "a la cama" porque a la mañana siguiente han de madrugar para llevarnos a todos a nuestros puestos de trabajo.
Sin embargo me parece que los viernes el metro deje de funcionar tan pronto y que los autobuses desaparezcan de las calles con tanta celeridad. El último metro de Sestao dirección Etxebarri sale, entre semana a las 22:38, mientras que el último de la otra margen arranca a las 23 horas. ¿Qué sentido tiene esto cuando a día de hoy, la gran parte de la fuerza laboral del Gran Bilbao reside en la orilla no privilegiada de la Ría? Pero los fines de semana esto se acentúa. No sólo la cadencia de metros es menor, sino que también lo es de autobuses. Además, en el lado vecino, un autobus de Euskotren - Bizkaibus recorre la carretera paralela a la línea del metro, por lo menos, hasta las 12 de la noche. En este lado no nos queda más remedio que ir hasta el tren -que menos mal que tiene unos horarios mucho más realistas-, a pesar de que no siempre está bien ubicado (el metro debería ser alternativas a paradas como la de Sestao).
Hace no demasiado oía de boca de los responsables de Metro Bilbao que empezar los horarios del subterráneo más temprano o acabarlos un poco más tarde era inviable porque casi no lo cogerían personas. Además, esto encarecería el billete. ¿Por qué son tan hipócritas? Las cuentas a fin de año del metropolitano muestran unos bonitos números negros (además de ser un transporte público pagado por el ciudadano, por todo el ciudadano, y que por lo tanto, debería servir a todo el ciudadano, no al que tiene horario de oficina).

Los autobuses
En cuanto a los autobuses, la situación es, en general, vergonzosa. Después de haber hablado con varios chóferes de Bizkaibus (prefiero no decir de que compañía subcontratada) he comprobado que la situación en la que se encuentran es más bien muy mala. Malos contratos y malas condiciones de trabajo en vehículos que muchas veces rozan la vergüenza. ¿Nadie se da cuenta de que lo que en 2001 valía 115 pesetas (ir a Bilbao en la línea 3152 por la autopista, desde Portugalete) hoy en día vale 1,15 euros (esto significa un 66,386% más caro, 10 veces más que la subida del IPC).
A todo ello hay que unirle que sus horarios y cadencias son muchas veces muy poco acertadas.
La excusa que nos ponen desde las instituciones es: "¿os quejais vosotros? en otras provincias tienen la mitad de autobuses y de trenes y no tienen metro..." Bien, mi respuesta es muy sencilla. Lo que ocurra en otros lugares no puede ser excusa para lo que pasa aquí. La presión fiscal que sufrimos es extremadamente alta para, en este caso, un transporte público denigrante.
¿Cómo pretenden que nos volquemos hacia el cuando es caro, lento, poco seguro y, además, insuficiente? Sinceramente, no sé si las instituciones no se preocupan porque ellos viajan en transportes oficiales o, simplemente, porque reciben cuantiosos incentivos de la industria del motor, pero si siguen así sólo puedo decir una cosa: que esté tranquila la recesiva industria del automóvil, mientras el transporte público siga así tendrán miles de fieles, por lo menos en la Margen Izquierda.